Agradecimientos.

Escribir un libro era una promesa que le hice a una persona cuando éramos niñas. Hoy puedo decir, que a pesar de las muchas dificultades que he tenido para realizar este proyecto imperfecto, mi promesa pasa a ser una meta cumplida. En aquel entonces no hubiera podido imaginar, que lo haría a través de la red. Esto no hubiera sido posible sin todas vuestras visitas, por eso, las dedicaciones se refieren a todos y cada uno de los que a lo largo de estos años, me hicisteis sentir más acompañada en mi soledad. Profundas gracias a los ojos que me leen hoy, ayer y siempre.

martes, enero 8

Dijins Di 28.


Las horas pasaron sin más sobresaltos, más que  las hojas que traía el viento a nuestros pies.

Sin meditar  más que una simple sonrisa, me dejaba llevar por el entusiasmo de la alegría que bullía en su corazón y contagiaba el mío. Sus ojos apresaban los míos. En ellos,  destellos de lejanas estrellas me alcanzaban el universo y pude sentirme como se siente un poeta  realizado. En su meta.  Unida en un  éxtasis con el aire y el tiempo, al  sentirme viva.


 Demoramos nuestro regreso a la cabaña entreteniéndonos en el camino de vuelta. Ihan  me  presento  la naturaleza desde otra perspectiva,  lo que antes parecía común o normal, se mostraba con más brillo, con una luz especial.  Incluso los movimientos imperceptibles de las plantas cobraron otra conciencia,  haciendo que la conclusión de la vida fuera mágica en aquellos instantes. Parecía que la misma vida conspiraba para que así fuera.

Al llegar al cobijo de su choza, encendió el hogar con  los leños apilados en un cesto de mimbre, ya gastado por el  uso.   Mientras  yo le miraba  acomodada desde el sofá, estudiaba sus movimientos sin disimulo. Mis sentimientos afloraban sin reparos, las sensaciones que  abordaban en mí,  me instaban a entregarme en un abrazo carnal a aquel hombre que apenas acababa de conocer.

Cuando se giro para observarme,  el  lenguaje corporal debió de delatarme. Sorprendiéndome en una pose que retenía mis deseos inquietos y tímidamente nerviosos. Se acerco a mí y me arrebato la mano  de la que estaba mordisqueando el dedo índice, el  que se veía un tanto enrojecido.

_ Quizás te interese conservarlo, nunca se sabe si te puede hacer falta después _  dijo,  desplegando una amplia y llana sonrisa.

No me ruborice, al contrario. Deje escapar  la más sibilina de mis miradas, intentando ser una seductora inofensiva o escapista de situaciones vergonzantes y comprometidas.

De una o de otra manera, estaba contado  para mis adentros,  que acabaría  rebozando mi cuerpo contra el suyo.  Más antes, que temprano. Que era un hecho, que nuestros caminos se habían encontrado por algún motivo, y que aunque no recordara nada de mi pasado, ni falta que me  hacía.  Pues me preguntaba para mi,  ¿Qué probabilidades tenía, en ese supuesto  pasado  de ser tan plenamente feliz? como  ya era, en esos días de amnesia. Dictamine en mis  pensamientos.

Pero el encantamiento se rompió, cuando Ihan alargo una silla hacia el sofá donde me acurrucaba y comenzó a extenderme  un montón de papelotes garabateados y dibujados,  por Dios sabe que locas manos.

Comenzó diciendo_  Me gustaría que hiciéramos un trabajo juntos, veras tengo que reorganizar estas  anotaciones antiguas, ¿te importaría echarme una mano?_
_Como no _ conteste.
_ Veras la idea, es que las coloquemos por fechas, aunque no tengan relación, después comenzaremos de nuevo y las  colocaremos  en relación con lo que está escrito en ellas…_ No había terminado su frase cuando lo interrumpí.
_ ¿Y por qué no empezar colocándolas según  lo que ponga en las notas?,  así nos arromas el primer paso. _Pregunte.
_ No._ contesto tajante.
_Bien empecemos, toma la primera.  Si no te importa lee en alto._ Añadió tendiéndome la primera de las hojas escritas a mano.

A primera vista me llamo la atención la escritura, el conjunto  de todo el escrito se veía muy sucio, con importantes saltos y  distancias desiguales entre líneas, la letra era legible pero inestable en su fuerza y forma.

_ ¿Es tu letra?_ Pregunte con cautela  para no herir sus sentimientos.
_No, es de un amigo._ Contesto._ Puedes comenzar a leer, por favor._ Dijo  sin dejar  sitio a ninguna replica.

Leí en voz alta.
_Y donde la mano cabe se hizo la herida. Y el ladrón robo a su propio progenitor.
 Que entra el perdón y en el corazón confuso se hizo la oscuridad y en las razones temerosas no se asombra la verdad por no entrar.  No saberse en ella,  es la desilusión del que sueña._

Levante mi mirada hacia Ihan  interrogante,  asiéndome  el mentón en posición pensante.
_ ¿Que se supone que es esto?_ Dije.
Con una mueca hastía respondió, _No lo sé,  por la misma razón pensé que quizás tú podrías ayudarme._
Supongo que mi cara de cero, no dejo lugar a la mínima colaboración por mi parte, y por ese motivo, retiro los papeles de mi mano sin darme ninguna opción más para continuar con la tarea.

Me disculpe en vano, pues el ya se había levantado  y había dejado  todos los papeles en la estantería,  en un abrir y cerrar de ojos.  Acto seguido ya  estaba a otros menesteres en los que disimuladamente me hacia el vacio  e ignoraba mi presencia.  Pienso que para calmar su frustración. No negare que el asalto de su carácter,  el cual   no se molesto en esconder, me abrumo e hizo que me sintiera incomoda. No sabía que decir  o en que entretener  mis manos nerviosas, comencé a mordisquearme las uñas  mientras miraba al suelo.

Entonces él se disculpo  diciendo._ Perdona no consigo controlar mi genio, en fin será mejor que caliente algo para cenar.  Si te interesa… tienes algunas revistas en esa librería._

No pronuncie palabra, tan solo afirme con  un escaso  movimiento  de  cabeza. Fiel a mis emociones,  no me vi en la necesidad de fingir.  Le retire la mirada reafirmando mi manera de protestar ante su comportamiento.