Agradecimientos.

Escribir un libro era una promesa que le hice a una persona cuando éramos niñas. Hoy puedo decir, que a pesar de las muchas dificultades que he tenido para realizar este proyecto imperfecto, mi promesa pasa a ser una meta cumplida. En aquel entonces no hubiera podido imaginar, que lo haría a través de la red. Esto no hubiera sido posible sin todas vuestras visitas, por eso, las dedicaciones se refieren a todos y cada uno de los que a lo largo de estos años, me hicisteis sentir más acompañada en mi soledad. Profundas gracias a los ojos que me leen hoy, ayer y siempre.

miércoles, abril 18

Dijins Di. 2.




 Todo comienzo para mi, empieza en un bosque. Siempre lo supe, a pesar de que tal momento aún no hubiera llegado. Podía notarlo en la naturaleza de los animales, en el movimiento  de cada ser con vida, que habitaba este planeta.

Las horas, hay veces que se me  pasan eternas. Sin verte, sin sentirte, sin tener conocimiento del color de tu tez. Pero te intuyo, y sé que se originara tu nacimiento.  Seria arrogante pretender  acariciar,  la calidez de la vida que caminaras.

El tiempo es muy frío, y me advierto helado por dentro. Como un ser muerto,
voy pisando las hojas, que remuevo con el aire que levanto  al caminar.

El viento juega con las ramas de los árboles, en una danza ancestral que vaticina, la desafortunada  forma  de mí vivir, la sustancia que me compone, se presenta  a punto de cambiar. Lo advierto en mi sangre gris, que se espesa pesadamente, deteniendo el impulso que me motiva a continuar  respirando. Lo presiento en mi piel desnuda, en mi oscura y estropeada ánima. Ha llegado  la hora…


 En mi descenso desde los valles altos, el paso que llevo, se torna cada vez más fuerte para entrar en calor y llegar al fin, a respirar con mayor ardor. El mismo que siento al no poder hallarte. lo que algunos humanos tornarían en rabia lo transformo en vigor.

Antaño, la altitud de las cumbres más altas, era confortable y apropiada  para mí.  Descansaba en ellas, de los largos viajes entre siglos y tiempos de cambios. Ahora es insufrible.


Enmascaro el entusiasmo que me invade  y me reconozco algo más luminoso, o vivo. Me detengo e inspiro con fuerza. Un nuevo escalofrío recorre  mi cuerpo y caigo al suelo. El estremecimiento  se hace conmigo  y me retuerce dejándome exhausto.

Yazco  tumbado mirando el infinito, y entre las estrellas te visualizo nacer. Padeciendo  tu  mismo dolor, en ese primer instante de vida. En tu primer aliento, respiro  a la vez y te acompaño en tu primer llanto.

Aunque, la espesura de las tinieblas no me perdona y las sombras de la noche me ciegan otra vez. Alejándome de tu visión, no lograran apartar este recuerdo.

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