Agradecimientos.

Escribir un libro era una promesa que le hice a una persona cuando éramos niñas. Hoy puedo decir, que a pesar de las muchas dificultades que he tenido para realizar este proyecto imperfecto, mi promesa pasa a ser una meta cumplida. En aquel entonces no hubiera podido imaginar, que lo haría a través de la red. Esto no hubiera sido posible sin todas vuestras visitas, por eso, las dedicaciones se refieren a todos y cada uno de los que a lo largo de estos años, me hicisteis sentir más acompañada en mi soledad. Profundas gracias a los ojos que me leen hoy, ayer y siempre.

lunes, abril 30

Dijins Di. 6.




La expresión muda  y determinante que se fijo en su rostro, tal y como me deleito  en ese recuerdo, en ese primer instante…

Soy consciente de que  perdurara eternamente en mí. Esa emoción humana que se adivinaba en su rostro,  me recordó al  cazador  que acecha a su presa, que la espera y la asalta por sorpresa,  pero él, esbozó  una sonrisa al reconocer que sus palabras surtían efecto en lo que era yo.

Después de muchas y  largas conversaciones, confesándole mi materia, la naturaleza que le devolvía, no parecía asustarle.  Esa forma de ser que tenia él, me alteraba. No puedo negar que en un principio me vi tentado a destruirlo, torturar su quietud estúpida, quebrantar ese tesón del que hacia un uso natural, y que lo definía exquisitamente atractivo para  mi curiosidad hambrienta siempre de un nuevo placer. Placeres, que no solían ser, necesariamente  comprendidos  por la masa común de los mortales.

Expectante  yo. Habitaba en  el umbral de todo lo que radica en las mismísimas puertas de aquello, que es tomado por atroz y absurdo, como la locura descomunal que domina a un  ente desangelado y olvidado de la razón, que es capaz de matar, de inventar la más exagerada deformación  y extensión del mal. Sin embargo, la verdad que le brindaba y que jamás pareció, ni tan siquiera  remover un ligero revuelo de temor en su interior. ¿Por qué?

Eso  fue precisamente, lo que me  atrapo de él. Al igual que un inquisidor, penetraba en su mente para buscar  el centro de esa fuerza, sin saber que era yo, el que caía en su red.   

sábado, abril 28

Dijins Di. 5.



Mi corazón es frío, como  fuego helado  que quema y abrasa, aquello que toca.

Amputa el sentido de la razón a quien lo contempla.
 No negare, las miles de veces que  he imaginado su latir. Saboreando esa sensación, que no conocí. 

Me sorprendo a mi mismo,  inventándome una excusa, un momento  o una ocasión, que genere y despierte en mi la vida y se colmen mis ansias de vivir. Percibir el aire, oler una flor, así he vivido día tras día, años que  han pasado  pareciendo eternos. Sumergido en un sueño profundo y sin color, sin luz, donde me esperaba el vacío y la brutal lucidez de mi soledad.

 Hoy  no encuentro en mí, las palabras, que me ayuden a describir  el primer latigazo de vida, de dolor, recuerdo ese primer instante, cuando  en cierta ocasión... un ser de divina inteligencia, rozo mi  esencia  gris  y me llamo “Amigo del alma”, despertando entonces una parte de mí,que había estado muerta...


miércoles, abril 25

Dijins Di 4.




Me agarro al silencio… retengo mis ansias de destrucción, renuncio a mi esencia…

 Yo fui...eso que todos teméis, la fuerza y el placer que se alimenta de vuestro dolor. Siseando como algo que tan solo se siente.  Me entretengo al placer de  contagiaros y cambiar vuestro sino,  llenándolo de mal.

No concibo vuestro libre albedrío.
 Me divierto cambiando lo que deberíais ser, disfruto al ver que estáis dispuestos a romper a otros por vuestro propio dolor.

Entre nosotros está prohibido el amor. Somos la  espuma o la niebla de los sueños. Solo con rozar a un ser mortal, puedo hacerlo cambiar, que perciba la locura, la confusión, que haga a capricho mio  un antojo cruel, de  mi mundo carente del bien. Opaco y sin luz.

Los únicos  mortales a los que debemos  temer son los chamanes, personas imán. Aunque no te lo creas… ellos, nos pueden ver, nos sienten y nos pueden controlar.  En pasadas batallas  algunos se volvieron  locos, otros  están escondidos en la soledad, conseguimos sumergirlos en el alcohol y en la drogadicción. Es tal, la capacidad de visualización que les  podemos proyectar, que se asume  incomprensible  e inadmisible para un simple mortal, y… no todos pueden escapar.

Pero… algunos son fuertes, sin miedo, esos son a los que debemos temer. Pues nos pueden cambiar…





jueves, abril 19

Dijins Di. 3.







No sufro de las emociones, que gobiernan la vida de cada individuo humano, como consecuencia, no conozco la conciencia ni del bien, ni del mal. Hago, y plácidamente copo  mis caprichos, colmados de brutales actos.  Hastíos, para mi entender  y burdamente aburridos.

Nada vive cerca de mí, nada muere. Todo es eterno, como el oscuro vacío que se divisa en las grietas más profundas de los gélidos glaciares. Mi existencia se transforma en una caída que trasciende infinita, donde solo unos ojos me mantienen  y me devuelven a este mundo terrenal. Al principio era solo una imagen fugaz, algo superficial, que con el tiempo se repetía  con mayor frecuencia.

Durante siglos, los he perseguido, los he buscado, en cada uno de los mortales que he conocido. Sin suerte, sin hallarlos. Sin dejar de visionarlos,  he podido reconocer mi vulnerabilidad.


En cada fracaso  que vivía, al no encontrarle  dueño a esos ojos, se veía alterada mi razón de permanecer fiel, a lo que yo era, a mi propia naturaleza. Con el decaer de los tiempos, deje  de hacer todo aquello que me sostenía y me fui adentrando en la quietud.  Durante años permanecí invisible. Alejado de todo lo conocido.

miércoles, abril 18

Dijins Di. 2.




 Todo comienzo para mi, empieza en un bosque. Siempre lo supe, a pesar de que tal momento aún no hubiera llegado. Podía notarlo en la naturaleza de los animales, en el movimiento  de cada ser con vida, que habitaba este planeta.

Las horas, hay veces que se me  pasan eternas. Sin verte, sin sentirte, sin tener conocimiento del color de tu tez. Pero te intuyo, y sé que se originara tu nacimiento.  Seria arrogante pretender  acariciar,  la calidez de la vida que caminaras.

El tiempo es muy frío, y me advierto helado por dentro. Como un ser muerto,
voy pisando las hojas, que remuevo con el aire que levanto  al caminar.

El viento juega con las ramas de los árboles, en una danza ancestral que vaticina, la desafortunada  forma  de mí vivir, la sustancia que me compone, se presenta  a punto de cambiar. Lo advierto en mi sangre gris, que se espesa pesadamente, deteniendo el impulso que me motiva a continuar  respirando. Lo presiento en mi piel desnuda, en mi oscura y estropeada ánima. Ha llegado  la hora…


 En mi descenso desde los valles altos, el paso que llevo, se torna cada vez más fuerte para entrar en calor y llegar al fin, a respirar con mayor ardor. El mismo que siento al no poder hallarte. lo que algunos humanos tornarían en rabia lo transformo en vigor.

Antaño, la altitud de las cumbres más altas, era confortable y apropiada  para mí.  Descansaba en ellas, de los largos viajes entre siglos y tiempos de cambios. Ahora es insufrible.


Enmascaro el entusiasmo que me invade  y me reconozco algo más luminoso, o vivo. Me detengo e inspiro con fuerza. Un nuevo escalofrío recorre  mi cuerpo y caigo al suelo. El estremecimiento  se hace conmigo  y me retuerce dejándome exhausto.

Yazco  tumbado mirando el infinito, y entre las estrellas te visualizo nacer. Padeciendo  tu  mismo dolor, en ese primer instante de vida. En tu primer aliento, respiro  a la vez y te acompaño en tu primer llanto.

Aunque, la espesura de las tinieblas no me perdona y las sombras de la noche me ciegan otra vez. Alejándome de tu visión, no lograran apartar este recuerdo.